Mi carta para la tierra
es la breve reflexión
sobre la gran destrucción
que a nuestro planeta aterra.
Humanos le hacen la guerra.
La tierra es nuestro hogar
y la debemos cuidar
para no seguir causando
que se siga así enfermando
y el planeta arrasar.
Mucho podemos hacer
para poder mejorar
nuestro precioso hogar
y se vuelva a embellecer.
El agua hay que proteger,
cuidar la flor y la rama,
la naturaleza clama,
y con un paso constante,
de manera vigilante,
salvar a la Pachamama.
No dejemos que el verdor
se convierta en un desierto,
que el futuro sea incierto
por la falta de valor.
Aliviemos su dolor
con acciones de conciencia,
utilizando la ciencia
para limpiar nuestro suelo,
y así devolver al cielo
su magnífica presencia.

Los océanos profundos
piden a gritos piedad,
pues la cruel humanidad
crea plásticos inmundos.
Para conservar los mundos
que se esconden en el mar,
hoy debemos reciclar
cada resto que tiramos,
y si todos ayudamos,
la marea va a sanar.
Esta carta es el clamor
de una voz que no se rinde,
y que espera que deslinde
la esperanza del temor.
Brindemos todo el amor
a la selva y la montaña,
pues si el hombre no se ensaña,
aún podemos corregir
y el mañana redimir
del dolor que la acompaña.


